miércoles, 14 de abril de 2010

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A los tres años publiqué mi primer libro. A los cinco empecé a fumar. A los seis me tomé un bondi a la capital para comprarme el último modelo Zanella que había visto por la tele y volví a todo trapo, por la ruta 2. A los ocho me casé con Gonzalo, mi compañero de banco. Hicimos una fiesta re linda, con todos los parientes. Yo me negué a vestirme de blanco y a casarme por Iglesia, porque ya me había dado cuenta que dios era una farsa. A los dos años nos separamos porque la convivencia era difícil y Gonzalo se había vuelto irritante y posesivo. Yo tenía diez y dos hijos y pegué un laburo copado en la municipalidad, algo administrativo, no me acuerdo.
Los mellizos crecían rapídisimo, al año de parirlos ya eran independientes económicamente y se fueron juntos de la casa, se consiguieron un departamentito en Almagro y a veces los visitaba y les llevaba unos churros. Me cansé rápido del trabajo en la municipalidad y quise algo más. La ciudad me quedaba chica. Tenía unos ahorros y me fui a París, ahí me contrataron como cantante y actriz en un teatro y conocí a toda la farándula del arte del momento. Me codeaba con Simone de Beauvoir, con Jean Paul, una vuelta tomé un vino con un tal Derrida, un pelele marca cañón. Resulta que a Jean Paul le encantó mi literatura y me publicó mi ultimo libro, Hippies Testarudos. El libro tuvo un éxito descomunal, joven revelación, pero cuando recibí mi primer millón Jean Paul y Simone lo cobraron por mi porque yo todavía no había alcanzado la mayoría de edad, y el día que nos teníamos que encontrar para que me dieran la guita, se fugaron. Se tomaron un avión a Angola y me dejaron sin nada. Volví a Buenos Aires triste, mis hijos habían muerto de vejez pero me habían dejado unos nietos redondos y rosas. Cumplí los doce. Hice un viaje por la argentina para conocer mi tierra, trabajé en distintas cosas cuando lo necesitaba. El día que me vino la idea estaba cocinando unos chorizos en un puestito en la ruta 14. Me puse triste y sentí que ya estaba bien. Fui y me colgué de un ombú, fue hermoso. Después me nacían brotes del esqueleto y hasta raíces, mi vida fue corta y linda, como tiene que ser la vida, desde los tres supe que si la vida se extendía mucho iba a dejar de ser una autopista y yo nunca quise eso, lo supe desde los uno.



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6 comentarios:

  1. La vida es así, mágica, magnífica. Veloz. Comienza y se acaba en un suspiro.

    Saludos

    J.

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  2. "subí que te llevo"

    o

    subí que te levo.

    che. qué biografía más genialísima.
    me gusta trop.

    lo del ombú. y la autopista.
    sí que hizo todo ahora. como debería ser. la vida.

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  3. "che. qué biografía más genialísima".

    Opino lo mismo de este relato en particular y del blog en general (no leí todo pero casi).

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  4. A mi a los veinte me hubiera gustado ser la rueda de una motoneta. Por lo de la ruta y el Che uevara vió.


    Delirio de madrugada y autopista.

    Lindo Paul

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  5. Doce, dieciocho, veinte, ciento cincuenta, números. ¿Cuanto puede durar una cena con jean paul?.

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