viernes, 20 de agosto de 2010

magia

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Compré una canasta con frutas en el mercado. Caminando hasta el parque revoleaba la canasta a un lado y a otro y cada tanto pegaba un salto. Porque eso hago cuando estoy contento. En el camino me crucé con los pibitos del barrio y les regalé una fruta a cada uno y nos fuimos todos juntos a comerlas a la plaza. Cholo contó que había visto una nave la noche anterior, una nave cargada de superhéroes. Dijo que todos tenían la cabeza fosforescente y que la sacaban por las ventanillas. Contó doce y una forma extraña que no era un humano pero que también brillaba. Nos quedamos en silencio, pensativos. Caía la noche y alguien dijo que la magia no existía. Cuando volvía para casa sentí brillar dentro de mí la nave de los doce superhéroes y con eso hice un poema. Cuando lo terminé, hice un avión con el papel en el que estaba escrito y lo lancé por la ventana, sobrevoló la calle, planeó sobre los árboles y se encendió como una lamparita antes de caer.




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1 comentario:

  1. Las cosas lindas duran poco, estallan y ahí nos dimos cuenta de alguna magia. La vida se diluye en todos lados y a veces parece que no esta.

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