domingo, 24 de abril de 2011

I

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El lunes me caí en la escalera de la facultad, iba re tuneada, potra al mango y se me metió un pie abajo del otro y pa, se me corrieron las medias cancan, se me levantó la pollera y se me vio la lencería. Fue horrible, nadie me ayudó. Ya fue, dije, soy cool, estoy perdonada. Cuando entré a la clase hablaban de ilustración y qué se yo, un asco. Le dije a la profesora, profesora me parece que la vida pasa por otro lado, por ejemplo, la birra, por ejemplo el solcito, por ejemplo la droga. Y causé conmoción. Me aplaudieron, me dijeron vanguardia, me dijeron artista. Qué belleza, pensaba yo, soy excéntrica, soy moderna. La clase se volvió una revolución. Los compañeros ataron a la profesora al pizarrón y me levantaron en andas y me aplaudieron frenéticos. Yo les prometí que los iba a agregar al facebook para que vieran mi vida loca, mis aventuras, mis amigos locos, mi droga. Que les iba a firmar el muro, que les iba a poner me gusta, que los iba agregar al twitter, todo. Así pasó. Esa es la historia de mi reconocimiento, de mi fama. De ahí en adelante me transformé en la encarnación del arte contemporáneo. Me conocen por artista, por copada, por amiga del sol, la droga y la buena onda universal. Ahora un montón de chicos y chicas quieren pertenecer a mi círculo de amigos, yo me doy cuenta, porque somos la vanguardia, el nuevo lenguaje, la juventud. Porque somos borders, y nos re cabe el mundo, y el amor, sobre todo el amor. Yo quiero decirle al mundo: mundo, qué intenso todo, gracias por ser como sos. 

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