sábado, 2 de julio de 2011

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Hoy  me bañé y me puse linda para verte, me até el pelo para atrás cuando todavía estaba mojado y salí para tu casa con la bici. Por seis toda la vereda de la derecha llena de naranjos, y el sol perfecto de las siete de la tarde y todos los ruidos que hace una ciudad. Bicicletié todo por seis en contramano nada más que para ver las naranjas luminosas y en 42 doblé a la izquierda y te vi esperándome con tu bicicleta que es dorada en la puerta de la que iba a ser tu casa. Nos dimos un beso, un abrazo, otro beso.
-Trajiste envase?
-Obvio y papafritas parmesano de paquete
Ahí me solté el pelo para que saliera todo el olor a shampú y te re gustó, me dijiste potra y me acariciaste el pelo húmedo con una mano y con la otra no.
Caminamos unos metros, compramos una birra, y después entramos a la casa. Recién te estabas por mudar y me la querías mostrar para ver qué opinaba. Tenía un patiecito con claraboya al principio, después tu próxima casa, y al fondo otro patiecito con baldosas naranjas y un árbol rojo. Te dije que era lo más, que te mudaras ya, y nos tiramos en el piso a dibujar el plano y la disposición de los objetos. Tomábamos cerveza, comíamos papitas y nos peleábamos por diseñar la casa. Después nos quedamos dormidos en el piso y soñé que algo se rompía, un pampero rabioso barría con nosotros, mi cara se desdibujaba de tu cara y te sangraban las manos. Yo había quedado atrás de la puerta, por 42, intentaba treparme para volver a entrar, pensaba en que nunca más iba a ver el árbol rojo de tu patio, que era mi devoción. Me desperté llorando, tenía todo el pelo enroscado en la cara y casi no podía respirar. No entendía nada, después te vi bajando del árbol rojo, qué onda?
-Mirá, dijiste, compré otra birra.
La bebimos, prendí un pucho, y pensé: quiero pasar toda mi vida con vos, tener mil hijos con vos, más que los que tiene la gente de la villa, quiero que nos casemos y ponerme un vestido negro de raso de puta y que viajemos al caribe a emborracharnos en la arena, que nademos con los peces salvajes y bailemos lambada entre los negros, quiero gastarme toda la plata en eso, todo con vos. Y después volveríamos y llevaríamos una vida normal, en una casa con jardín y nunca nos aburriríamos, nunca. Para que no pase eso yo me ataría siempre el pelo después de bañarme y después de repente me lo suelto y zas. Seríamos siempre una furia, siempre una novedad. Escucharíamos música a todo loquedad y nunca nos pondríamos viejos de espíritu. Nos reiríamos para toda la vida, nos reiríamos hasta cuando el otro se muera. Y todo lo que implica ser joven para siempre.



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6 comentarios:

  1. seriamos una furia, una novedad...
    me encantó!
    me suelto el pelo ya mismo! :)

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  2. Paula: Estuve leyendo tus textos y me recagué de risa. Gracias por compartir.
    El vendesahumerios.

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  3. como siempre una genialidad, una tras otra, cuando los leo de continuo,
    superagradable
    saludos!
    antesdeintento.blogspot.com/

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  4. me encantó la parte: "mirá, compré una birra..."

    pero es todo bien genial

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  5. muy bueno cheee!
    laflordelcardo.blogspot.com

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  6. odio leer blogs a la noche, pero esta vez lo hago... estan geniales los textos. estan geniales los textos. estan geniales!

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