martes, 22 de noviembre de 2011

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Mi casa se llenó de inmigrantes de un día para el otro. Se metieron por el techo, en la cocina y en el baño. Muchachos robustos picando y paleando todo. Hablaban un idioma extraño y a veces, como un juego, combatían con las herramientas de trabajo. Rompieron todo, no quedó nada en pie.  A veces, sentada en los escombros, observaba sus comportamientos, y pensaba en lo de siempre: el trópico.
 Me reduje a mi habitación. Intenté seguir mi vida desde ahí, atrincherada. Cualquier resistencia fue imposible, y un día tuve que irme.
Desde entonces vivo de prestado en casas que no son mías. De algún modo mi vida sufrió lo que se dice un cambio. Entendí el exilio político, a los linyeras y a los desposeídos. Experimenté en carne propia el dolor de los animales fuera de hábitat. Los tigres del zoo, el asado en la heladera, los pájaros migrantes.  El turismo no me dejó ninguna enseñanza, me dejó pesadillas en donde mi cabeza hizo composiciones raras: anoche soñé con travestis poseídos.  Después de todo, pensé, un travesti es un turista.
Mi vida siguió, pero suspendida. Mientras tanto vos me decías cosas como que no tenías pasado, y que tu próximo libro se iba a llamar El último bife. No me importaba no tener casa,  te lo había dicho antes del desastre. Podía sostenerme de las cosas que decías, como eso de los delfines rosados que no sé si te creí. Además, si pensaba en el futuro, no veía más mi hogar. Veía un jardín y un estanque, tiempo libre, una ducha con buena caída, y nosotros al sol,  imitando el paso que hace santi cuando se le mete el pogo; veía la mejor nada del mundo, y deportes acuáticos, potros salvajes, Trigal sonando en el fondo, tres cuadras para adentro, la Playa.
Ahora me parece una evidencia: estoy hablando del Trópico y de la fe en la Ficción, nunca tuve más casa.








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2 comentarios:

  1. Qué bueno leer esto!

    Tengo opiniones sobre los turistas que son dificiles de compartir en público.

    Te agradezco que lo hayas hecho con tanta suficiencia.

    Dentro de poco tengo otra mudanza. En la última década llevo promedio dos por año calendario.

    Estoy un poco prodrido de tanto nacer por cesárea.

    Lo bueno es que ya tengo un grupo de gente que me ayuda en las mudanzas. Yo los ayudo a ellos. Nos vivimos mudando. Nos estamos burocratizando.

    Saludos!

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  2. muy bueno, algún día fuimos nómades y no con el afán de turismo. Saludos. Pablo ( mudado 4 veces en 30 años, número promedio)

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