miércoles, 22 de febrero de 2012

diario del tigre

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Volvimos al tigre. Otra vez descendimos de esa lancha al muelle que nos esperaba. “Por fin en casa”, dije, y a lelé le causó risa y repitió: “por fin en casa”. Me di cuenta después que no lo dije yo, sino una voz que vino del fondo, de antes del tiempo. La Isla la vi mucho más verde, las hortensias abiertas, desparramadas, la vegetación salvaje de mucho tiempo sin cortar. Entre nosotros y el paisaje, el vínculo selvático.
Éramos cinco porque el Capitán no quiso que esta vez fuéramos diez, porque no hundiéramos la casa. Cinco en posición de ataque, entregados al río.
El Río.
El sol de diciembre, medio apocalíptico.
El paisaje era interrumpido por los Jinetes del Delta. Llevaban riendas y, aéreos, surcaban el río con sus potros de agua.
 Los yates eran, después de los areneros, los que más oleaje hacían. Cuando pasaba alguno de los grandes, nos tirábamos desde el muelle y esperábamos las ondas. Y cuando se acercaba el yate, venía perseguido por diez o quince motitos de agua. Lelé dijo que eran como moscas, y fue verdad. Hacían un zumbido y dibujaban su vuelo alrededor del grande, para agarrar las mejores olas. Ahí pensé que me hubiera gustado tirar una frase como la de lelé o alguna otra.
Nacho aprendió a hacer asados como un dios de carne. Mientras comíamos, rochi dijo que mejor lo agarraba con la mano, y un poco sin darnos cuenta todos fuimos haciendo lo mismo, cada vez más metidos en el papel de animal. Me pareció, mientras nos vi masticando, que éramos lobos salvajes.
Todo lo primitivo lo combinamos con saltos ornamentales al río, en diversas posturas. Nico no sale del palito, nacho y yo, bomba, lelé va desde la escalera y rochi se tira agua con las manos. Cada uno con su estilo, tuvo contacto con el río.
Espiritualizados. Volvimos débiles pero espiritualizados.
Creo que la debilidad es por la entrega.
Esa Isla de fuego. No deberían ponerla a la venta.
Después, cuando volvimos al casco urbano, Tigre parecia Disney, había hasta una muestra de autos a velocidad.




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1 comentario:

  1. Sin PAUlAbras! andaba apurado y por poco me llevo el monitor al baño

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