lunes, 5 de mayo de 2014

Me quitaron todo el sol

De los distintos vecinos me separan
 las cuatro paredes de mi patio-terraza.
 Me siento en la reposera,
 en la zona de sombra pero con los pies al sol.
De la izquierda sube olor a churrasco.
Por atrás viene un olor muy agradable a jazmín
 que cambia siempre
 mis perspectivas sobre el día,
¿sabrán los que lo cuidan las ramificaciones de sus actos?
 Las cosas, tan de cerca,
 por ahí no se notan.
De la derecha viene un perrito atado que siempre llora,
las paredes son muy altas, si me asomo,
parece mentira que haya vida tan abajo.
 Allá arriba está la grúa del edificio millonario
que están levantando hace dos años.
 ¿Cómo verán los albañiles eso que yo adivino
desde acá?
 Alguien partido por una diagonal de sombra,
unas piernas al sol,
dirán: parece mentira
que haya vida
en todos los rincones
de una ciudad.

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