sábado, 10 de septiembre de 2016

Kretina te extraño



Fideo en qué momento empezó a pasar el tiempo?
¿Cuándo las cosas empezaron a cambiar?
Hubo algo silencioso
que se movía por debajo
como las cintas magnéticas
en  los aeropuertos.
 Ayer medimos el tiempo en dinero
calculamos cuánto valía el dólar
hace 5 años
y el costo de vida
y los salarios.
Entender entiendo poco
pero cuando vimos
cuánto salía el pan
cuánto salía el taxi
Y que el boleto escolar
lo pagábamos cero con diez
nos agarró un ataque de risa.

Nuestras caras nunca son las mismas
pero sólo las fotos
nos dejan verlo
mirate acá a los 25
parecés un fideo.

¿Te acordás cuando mi papá te decía fideo? ¿Eran tiempos mejores? sI me pongo a pensar me agarra angustia. Mi papá todavía casado, con sus raptos de ira y de bajón, pero vivo, veneraba la birra como nadie y se ponía celoso de que fuéramos novios. Ahora, ya sin novia, fisura debajo de una frazada en su palacio marplatense. Nosotros nos despertábamos a cualquier hora, con un poco de culpa, a veces enojados. El trabajo no era todavía aplastante. Nos enojábamos por cosas sin sentido porque seguramente no teníamos problemas reales. Nunca me voy a olvidar de cuando volqué la coca en el tablero de burako y me dejaste de hablar. O cuando te agarró un bajón porque cumplías 27 y te encontramos una cana y todavía no sabías manejar. Ey! Todavía no sabemos. Me gusta esa torpeza. Nos deja todavía de ese lado del tiempo.  
Mamá se dejo las canas
 Nuestros tíos se murieron.
Conocimos nuevas drogas
Decidimos que hay cosas de las que no vamos a hablar
Tuvimos un gatito que todavía tenemos
Nos metimos en el mar mil veces juntos
Nos sacamos como 500 selfies
Nos agarramos de la mano.
Nunca nos puteamos, pero nos lanzamos
 miradas fulminantes
 Siempre tu cara me pareció preciosa.

Mi papá dejó de decirte Fideo y te puso Culo.

Este tono de nostalgia yo sé qué es. Nunca pensé que el destino del país iba a pesar tanto sobre lo cotidiano. Pensé que eran cosas que emergían en delay, que la política era como esa cinta magnética, que después mirabas para atrás y veías como había quedado todo. Pero esto es diferente. Estoy dele rebotar contra el ánimo de los demás, me volví yo también algo contra lo que los demás rebotan. Estamos todos más tristes, más antipáticos.  La tierra dio la vuelta hoy y yo sigo acá en lo mismo. Nunca pensé en términos de “el tiempo” pero ayer miramos para atrás y fue rarísimo.



lunes, 25 de enero de 2016

Pinamar

Noticias noticias y más noticias
placas de tv a todo color
titulares absurdos en los que me escondo
de la información.
Un fin de semana en Pinamar
que fue exceso, locura y pasión
familiares que me olvido de llamar
mi abuela en el departamento de Gascón
con un bitel toné enfriándose en la heladera
para nadie. 
Todo el siglo XX no pudo derribarla
y a mí me derriba la información. 
¿Qué hago con lo que conozco? 
Los datos
la familia disuelta sentada esperando
el miedo
los nombres de las cosas
el país que se prende fuego, 
y ese fin de semana en Pinamar que fue un oasis
algo del paraíso en medio de la destrucción.
¿Cómo hago para repetir para siempre esa manera de vincularnos?
Acurrucados bajo una sombrilla
abajo de los pinos
adentro de los médanos
a un costado del mar.
Parece una tontería pero quiero decir gracias.
En medio del ruido es difícil a veces hacerse escuchar,
en medio del miedo a veces miro para abajo queriendo mirar de frente
dar las gracias
practicar la hospitalidad.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Paraíso

Está el agua de un lago
fresca
brillando.
Están los cuerpos flotando al sol
dejándose quemar.
Está el olor a fuego recién empezando a arder
hojas y ramas secas
que arrancan a crujir
llenando el aire de un humo
que sube pero hasta ahí.
Los otros grupos
huelen también
el humo que sube y escuchan
que algo cruje.
No importa lo que tiremos a la parrilla
si este instante
del verano
sin ansiedad
pudiera no digo durar para siempre
sino al menos repetirse más seguido.
En ese momento
el sol nos deja la marca de las mallas
nada nos preocupa
nadie tiene miedo
nadie se adelanta a lo que va a pasar
todos tenemos la cara tranquila
y la mayor parte del tiempo
no sabemos ni cómo nos llamamos.


martes, 10 de noviembre de 2015

¿Acerca de qué se escribe?
¿de lo que es?
¿de lo que pudo ser?
¿de lo que quiero que sea?
El material
¿es reciclable?
¿debe ser original?
¿se parece a la madera?
¿qué se supone que hago cuando escribo?
¿qué hay en las palabras?
¿será como si quiero subrayarme?
¿no sería más honesto decir
“no sé”,
igual que últimamente hago con todo?
¿será que hay algo más?
que en realidad quiero decir:
no quiero hacerme cargo
¿será que escribo porque no sé hablar?
Si pienso en mis compromisos
¿me parece a mí o alguien se ríe?
me gustaría ser un animal agradable al tacto
que ve y escucha todo
y posee el don de la invisibilidad.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Dale, se un animal


volvete un perro
un elefantito
usemos las palabras lo más peladas posibles
digamos lo que hay que decir
más no
rasquemos lo que sobra
de la torta
lleguemos donde está el dulce de leche
¿si es una metáfora?
no creo
dale, se un roedor
para mí
una cosa peluda que se deje acariciar
hablemos un idioma suave
sin dobles intenciones
un idioma agresivo
no sé
algo que sea de verdad.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Hoy sobre ruedas
vi beber mate a muchas personas
en situaciones diversas y en todas
quise tirarme del dos setenta y tres
para atrapar el próximo.
Hoy mismo en el mismo colectivo
7 am
todos al trabajo y a la escuela,
mientras esos mates ajenos pasaban
por la ventanilla,
adentro dos tipos con overol
bebían de un mate amarillo en silencio.
También hoy como siempre
en el comedor de la 42
los hombres que preparan la comida
y son porteros
se pasan un mate rojo
metálico
lo sirven con concentración
achinan los ojos al tomarlo
no lo pasan de mano en mano
lo arrastran por la mesada blanca
hasta alcanzar al otro
que descruza los brazos
de esa especie de 8 que tenía armado
sobre el tablón,
hace subir el mate
y lo chupa.
No creo que sepan
que hace un momento
venía pensando en saltar
hasta un mate suspendido
entre dos cuerpos.
Es en ese gesto
cuando el mate flota
o se arrastra
en donde siempre que paso
quiero quedarme.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Un domingo a la mañana sola



Ahora me siento alguien fuera del tiempo,
tomando un mate exquisito y escuchando la radio
mientras paseo por la casa.
Salgo al patio
huelo el jazmín, entro
paso la escoba
tomo mate
frente al espejo intento peinarme de una forma novedosa,
 ordené y limpié todo y ahora me gusta deslizarme
de una habitación a otra.
Voy al balcón
arranco las hojas secas del ficus y el jazmín.
Retardo el momento de tener que sentarme
a preparar clases.
Espío la semilla que dejaste germinando
adentro de un algodón.
 Tengo un sentimiento triste
 subo la radio
 salgo al patio a chequear el volumen,
no sea que moleste a los vecinos.
Tomo un mate que cada vez está mejor.
La radio me encanta, puedo ser parte de una conversación
sin que me pese no participar,
me río sola
 ¿cuántas caras que no controlé habré hecho en lo que va del día?
A veces pienso en eso.
Después de esto, me gustaría poder visitar a mis papás.
Están grandes y un poco solos
y es triste a veces
leer los títulos de algunos diarios en Internet
y que parezca que eso sea lo real.


domingo, 27 de septiembre de 2015

273





Me siento en los asientos del lado del sol
pasé un poco de frío en la parada
y me va a costar recuperar el calor.
Hay un largo viaje
en el que me pregunto
qué debería  estar pensando
y que sería bueno aprovechar
para entender ciertas cosas
por ejemplo por qué no dormí anoche
pensando en las horas de Lengua que tomé
en que seré una extraña cuando llegue
una especie de extraterrestre
que arriba a un nuevo planeta
y los chicos dirán que soy un alien
y es posible que me rechacen.
No puedo
nunca puedo
reflexionar
entonces miro para afuera
voy nombrando
cada cosa
para aprender el camino
para saber que estuve acá.
Cuántas veces vuelvo de estar afuera
y no sé dónde estuve
y cuando me preguntan pienso
no sé, en ningún lado.
En Mar del Plata nunca supe bien para donde quedaba el mar
y muchos viajes que hice
los olvidé por completo.
El colectivo encara por 13,
después el camino se divide
para un lado Camino Belgrano
para el otro, Centenario.
Agarramos por Belgrano,
grandes cadenas de supermercado a un costado
campo al otro costado
la calle se angosta
madereras
venta de materiales de construcción
algunos restaurantes
me pregunto dónde es el límite entre pueblos.
Autos
pasto
árboles
árboles
por un momento muy corto, casi un segundo
pienso “que el viaje siga
que el paisaje sea siempre este
que no tenga que bajarme”.
Vi alrededor de 10 plantas de jazmines,
el camino es recto y largo
y no debo distraerme
debo nombrar las cosas
establecer referencias
saber dónde estuve hoy cuando llegue la noche.
Lotería de la provincia
caballos
árboles
árboles
calles sin cordón
casas-quinta
animales pequeños
ningún alien.




jueves, 17 de septiembre de 2015







Me pinté las uñas de un dorado raro, iridiscente
me alegré de pensar que iban a guiarme en la oscuridad.
Ya estoy de vuelta
del paseo en bicicleta
de hoy a la tarde,
elegí el horario de cuando sobreviene la oscuridad
avanzan las sombras de los edificios
van cubriendo los restos dorados del sol
pero no de mis uñas
que es como si brillaran
cuando les pegan las luces de los autos
y los negocios del centro.
Volviendo pasé por el vivero
e intenté explicarle a la señora
la maceta que había en mi imaginación
y me dijo que a veces
la imaginación es demasiado extensa.
Compré 10 kilos de tierra y ahora estoy de vuelta
con la sensación
de no estar en ningún lado
y sólo responder a estímulos de luz.

viernes, 7 de agosto de 2015

Vengo de escuchar a un hombre decir
que somos lo que hacemos
Yo también pienso que estamos
hechos de lo que hacemos
pero no sé en dónde entran las palabras
dónde operan en nosotros los otros
lo que nos hacen los demás
lo que no hacemos
la larga lista de cosas que olvidamos
y las que hicimos sin darnos cuenta.
A veces creo que estoy hecha de palabras
y que no sé en dónde empieza lo que soy,
qué tontería
Me gustaría ser una deportista
correr sobre un gran paño azul
haciendo figuras aéreas
confiar en que mis manos
van sostenerme
después de cada salto
llegar a casa y ver mis músculos en el espejo
saber que puedo derribar
enemigos
y sostener muchas veces mi propio peso
¡Mi propio peso!
¿Qué sostengo con palabras?

viernes, 17 de julio de 2015

Veloz luminosa



Soy una imagen en la retina de los conductores
¿por qué preocuparme?
un flash, una ráfaga de luz, una figura
pedaleando contra el viento.
Sigue siendo de día pero las luces rojas y blancas de los autos
trepan y brillan
contra la avenida.
Soy una silueta alguien
que pasa
quisiera ser así de liviana
como esas imágenes
que se recortan un momento en la retina
y en seguida se disuelven
hacen lugar a otras
que hacen lo mismo
y forman un paisaje.
Algunas son más nítidas
otras más claras
otras borrosas
a veces se vuelven tenues
densas
pesadas.
Por ir pensando así
confundo las luces
y cruzo en rojo
alguien me insulta desde lejos,
yo pienso: ahí quedé más tiempo
después voy a mezclarme con todo lo otro
¿Qué forma tiene todo eso otro?
líneas, puntos, chispas, redes
esas lucecitas de navidad con distintas funciones
hay una en que las luces se prenden de golpe
y se van apagando muy despacio
como un fuego extinguiéndose
como una vela cuando queda sin oxígeno
como la tele de antes.
No quiero preocuparme por esas formas de luz intermitente
que soy
para los otros.
Estos días sin conexión me siento bien
estoy escuchando música, y nada más
comiendo esta pera, y nada más
cocinando un pan, y nada más
preparando mate, y nada más
mirando por la ventana, y nada más
¿y qué si nadie se entera?
estoy haciendo una cosa a la vez
No importa si no me ven
si mi imagen social se torna borrosa
si me olvidan
estos días sin conexión estoy contenta de estar acá
en ningún lado.

miércoles, 15 de julio de 2015


¿quién puede decirme algo que no sea cierto?
Estar siempre en el medio de las cosas ¿qué es?

jueves, 28 de mayo de 2015

soy un animal furtivo
agazapado en la penumbra
una hiena escondida en la maleza
desconfiada
agresiva
hecha no para el mundo
sino para las cuevas

martes, 26 de mayo de 2015

Estos días de encierro que pasaron
estuve leyendo 30, 40
¿cuántas veces?
un poema de nombre “La desafección”
Lo leí en voz alta pensando en que lo leía
para las personas que me gustaría que estén ahora acá
Ey, ¿dónde están?
Haciendo nuestras cosas
lo que nos ocupa y no nos deja estar  reunidos
como el sábado, me acuerdo
¿qué le pusieron al fernet?
como en Tigre.
El año empezó en la cima y después
 lo arruiné.

Ahora, estos días, estoy acá
 leyendo un poema 30, 40 ¿cuántas veces?
pensando
que empiece todo otra vez
que estemos otra vez en esa playa
que no haya que diferenciar las cosas
decir esto es así y esto va acá
si podemos estar sobre esta lona
de cara al mar, o
 cruzar el río
hacia la isla
llevar lo que haga falta
para detener esto acá
una canoa naranja
sobre el agua marrón
el ruido de los remos, avanzando
los bagres sobre el fondo sí
una casa con parrilla al frente.

jueves, 19 de marzo de 2015

Fotos





Acá está
el único momento de comunión familiar del verano
aunque no hubo una foto
lo recuerdo como una.
Acá están nuestros cuerpos
sobre la colchoneta a rayas verdes
sobre fondo blanco
de la rodilla para abajo las cuatro piernas
mojadas hamacándose en el agua.
Esta es mi cara de estar de acuerdo
y por la tuya parece que justo algo pensabas
Por suerte coincidimos en que el espacio
vacío
que veíamos
no era cierto
creo que exageraste cuando dijiste que nuestros cuerpos podrían ser atravesados
por espadas finísimas
porque había espacio entre lo que sentíamos como total.

Después la foto se vacía
estamos en esta otra ahora,
yendo a comprar lo que falta para irme.
En la estación de servicio detenemos nuestro auto
los hombres que sirven la nafta piden que no usemos nuestros teléfonos
una chispa, y zas, dice uno,
y mueve la mano indicando algo que le resulta obvio.

Si estiro ahora las manos, ¿qué toco?
¿estará atrapado en algún lugar 
eso que dije pero no llegó?
Las fotos que guardé todo este tiempo
¿qué forma tienen?
y eso que pensamos acerca de los escorpiones
y después olvidamos
¿Dónde está?

martes, 28 de octubre de 2014

Cóndor Estrella


Hay una imagen que me viene en cada distracción.
No voy a ser explícita, es una imagen triste
tal vez la imagen más triste del mundo.
Reconstruyo a la distancia los efectos
de las acciones de los otros
la onda expansiva de todo
el radio que va creciendo, se estira,
 gana terreno.
Como en ese capítulo en que Homero vuelve al pasado
toca algo y después
el presente es una locura.
Cualquier movimiento implica ese eco
una cosa que queda rebotando 

y se lleva puesto el resto.
Muchas palabras deben hablar de esto de formas distintas.
Una sola  alcanzaría y no tendría que escribir
todo esto intentando encontrarla
tal vez un término físico-químico
pero no presté atención nunca
a todo eso. Ayer
 en un programa de juegos en la tele
preguntaron qué era el sol, y en la mesa todos dijeron
que era obvio que era una estrella y yo
me hice la que no pasaba nada.


La televisión es un lugar oscuro,
Lo que pasa ahí adentro destruye todo,

paso los canales y es como hachazos
y cuando sin querer salgo de eso,
me viene esa imagen, la imagen más triste del mundo
las peores noticias se escuchan por teléfono, pienso
y después: esto ya lo saben todos.
Pero es lo único real ahora.
Parece un manifiesto, pero no.

Es que lo esencial, lo más sencillo, a veces se me escapa.
Con internet pasa algo similar
no me permite estar en algunos lugares vitales
como el ocio y la pérdida de tiempo.
Quizás cuando todo sea
100% tecnológico ya no seremos seres divididos.
Yo, no puedo conciliar mi parte de sinceridad
con todo esto que me abruma y brilla demasiado.

Lucía dice que mi cuarto parece el de una loca
que llevo bien el orden y la limpieza de la casa,
pero que mi cuarto no es normal.
A veces está tan asqueroso que no se puede entrar,
 a veces viene alguien a dormir y le digo que cuidado
con todo lo que hay arriba de la cama, porque hay cosas frágiles.
Santiago vino la otra vez y encontró muchas cosas,
entre ellas el candado de la bicicleta,
 los anteojos y el apoya pava.
Si algo se pierde en esta casa, seguro que está en mi cama.
No sé cómo todo está ahí ni cuándo llega.
Es algo que podría averiguar si no estuviera siempre en otra parte.
Internet y la televisión me hacen siempre estar en otra parte
y ahora quiero estar acá, de este lado de las cosas,
sin que me importe qué hacen todos los demás.
Ahora quiero retener la imagen más triste del mundo en mi cabeza
que no me de lo mismo
saber que mi hermano viaja en un Cóndor Estrella
y en la terminal lo esperan mis papás.
El va a saber que algo pasa porque están juntos,
y sólo aparecen juntos cuando algo no está bien
o cuando algo muy bueno está por pasar.
Podemos ser una familia todavía, abrazarnos
en estos casos de vida real.
Todo lo demás, me da vergüenza ahora.
Una vez, mientras estudiábamos, entró por la puerta del patio
un viento fresco
sin olor
bastante frío.
Luisina dijo: mirá,
la vida real. 

Frente al espejo, me pruebo las cosas más lindas de la casa:
cómo me queda la bici con canasto
cómo me quedan las nike con cámara de aire
cómo me queda comer una manzana.
Estoy bien, sin preocupaciones,
probándome los objetos de esta casa.
Bailo y me miro para ver cómo me ven
los otros al moverme, no está mal, pienso
y en eso descubro que por la ventana me miran
dos trabajadores de los techos.
Corro y cierro de un solo tirón la persiana.
En la oscuridad, experimento la sensación incómoda de una traición
cierro los ojos y recuerdo un video de youtube:
uno en que había una chica que había prendido velas
sobre una mesa ratona,
después había hecho la vertical contra una puerta en lo que
pretendía ser un baile erótico,
y en eso alguien,  del otro lado, abría la puerta
y la chica cae  sobre las mesa ratona llena de fuego.
Todavía detrás de la persiana, con las manos y la cabeza
apoyadas sobre el marco frío
espío por las hendijas a los intrusos.
Parece que ya se olvidaron, están comiendo algo
y tomando gaseosas.
Si fuera hombre, treparía a los techos
junto a ellos,
haría chistes para romper el hielo,
haría como que sé de lo que se trata todo.
Extraño fumar.
 Salir de la ducha, y fumar.
 Que pare de llover,  salir a fumar.
 Fumar para pensar.
Alguien me dijo una vez
que fumaba en la ducha, pero es imposible.
Me acuerdo de leer un cuento
donde los protagonistas fumaban bajo el diluvio.
Fumar en la playa, después del mar.
Fumar era un momento de ocio.
A lo último ya no quedaba bien fumar adentro de las casas
ni en los restorans
pero salir a fumar a la calle también era espectacular.
Fumar en toallón
en bikini
descalza
en short
al sol en invierno
de noche en verano.
Extraño todo eso.
Después estaba todo lo malo,
pero la memoria es selectiva, claro.
Lo que recuperamos de las cosas a veces no es tan así.
Hay personas que se sostienen del pasado, pero: ¡no existe!
Mitad es verdad y mitad decorado. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Refugio en portugués se dice abrigo


El domingo, salimos a caminar por la sierra. El viento era cálido aunque ya eran las siete. Nos detuvimos varias veces para que mamá identificara los pájaros. Tiene un álbum de figuritas mental donde ubica todas las especies por forma y por color. Si no reconoce alguna, cuando vuelve a  casa, consulta sus libros hasta hacer coincidir la imagen con la realidad. Me enseñó a identificar las calandrias, las tijeretas, los chimangos, las golondrinas y unos más que yo confundí con limones. Nos metimos en un camino irregular que se alejaba de las casas y se acercaba a los campos y baldíos, mamá me defendió de los perros que salieron a corrernos cuando mirábamos los pájaros limón. En un campo de trigo había en el medio una chica y tres hombres la fotografiaban. Cuando volvíamos robamos flores de las casas y yo hice un ramo de vegetación local que después puse en un florero sobre la mesa. Las únicas flores que supe reconocer fueron las lavandas. A la noche soñé que cuando me levantaba el ramo estaba todo podrido, pero después despierta vi otra cosa: estaba intacto, y algo más: las flores blancas de los cactus que mamá esperaba ansiosa estaban abiertas, enormes, como los signos visibles de un porvenir más feliz. El refugio puede ser eso: hacer un ramo de flores, ver el cactus que cuidaste todo el año florecer, defender a tus hijos de las bestias. 
Me quitaron todo el sol

De los distintos vecinos me separan
 las cuatro paredes de mi patio-terraza.
 Me siento en la reposera,
 en la zona de sombra pero con los pies al sol.
De la izquierda sube olor a churrasco.
Por atrás viene un olor muy agradable a jazmín
 que cambia siempre
 mis perspectivas sobre el día,
¿sabrán los que lo cuidan las ramificaciones de sus actos?
 Las cosas, tan de cerca,
 por ahí no se notan.
De la derecha viene un perrito atado que siempre llora,
las paredes son muy altas, si me asomo,
parece mentira que haya vida tan abajo.
 Allá arriba está la grúa del edificio millonario
que están levantando hace dos años.
 ¿Cómo verán los albañiles eso que yo adivino
desde acá?
 Alguien partido por una diagonal de sombra,
unas piernas al sol,
dirán: parece mentira
que haya vida
en todos los rincones
de una ciudad.
Cae una pelusa que aparece y desaparece a contraluz.
Estoy entre la gente vestida como más me gusta.
Cae el ruido del gigante que están construyendo afuera.
Sobra un sanguchito que nadie se anima a agarrar
hago un chiste perspicaz sobre el sanguchito
y lo tomo.
Pasan por el pasillo personas que conozco
pero no reconozco.
Hay colgados de las paredes cuadros con perros
que no ladran.
¿Por qué en lugar de detenerme en estas cosas
no pienso en lo importante?
Hay una lista muy grande
de todo lo que evito con gran destreza,
como los mejores esquiadores del Sochi
sorteando pruebas,
sin ruido.
La lista está en la computadora
que brilla en la oscuridad
¿por qué habré desactivado aquella vez el modo-descanso?
Ahora no puedo dormirme
y en la oscuridad avanza
fosforescente
sin ruido
la electricidad.

viernes, 16 de agosto de 2013










El día arranca negro: las noticias
íntimas y públicas
son adversas.
El inicio del noticiero tira imágenes confusas,
pregunto si todo eso acaba de pasar  o es
simplemente,  una presentación efectista.
Releyendo la novela luminosa, encontré subrayado
algo que decía:
 la vida siempre es peligrosa.
 Lo encuentro verdadero.
Pero lo escandaloso para mí es que el mundo
no se detenga. 
También lo bueno ocurre
en medio del desastre:
del patio del vecino sube un intenso aroma a parrilla
se escucha un gol muy lejos y después
los festejos de los desheredados de la primera división
que pasan de nivel.
Un bebé llorando
 la mesa puesta
 el hombre que hace un mes duerme en la esquina
la enamorada del muro que plantamos
 firme
marcando dirección hacia el cableado.
 Para escucharme en este torbellino, tengo que hacer
un acto de presencia permanente
dejar mi huella ser
 buena en eso.
 Estoy haciendo de mi una trinchera
 un refugio,
en donde casi nada
pueda matarme.



viernes, 12 de abril de 2013


Estamos en la zona de sol del balneario popular, cerca del mar, comiendo un cono de fritas que saben a dios. Y choclos. Un viento suave levanta granitos de arena. Cuando como mi choclo viene con eso y  al masticar, crujen como pequeños explosivos. Te digo que es hermoso, estar así, comiendo arena, y te reís y un grano de choclo se te va por otro tubo entonces tosés, yo te pego en la espalda un poco, sin soltar mi choclo, para que no me lo robe un perro. Cuando te recuperás, vemos pasar a unos metros al perro del bañero con tu choclo en la boca. Por suerte todavía quedan las papas.
Hay dos mundos. El de todas las cosas por las que me levanto, y uno feo: el de todas las cosas que a veces nos liquidan. No sé cuál es más grande, pero éste en donde estamos pesa más. Nosotros, los choclos, la arena, tu mamá en bata, mi papá asando, la cerveza fresca en la conservadora.
Recostados en mi pareo azul, contemplo nuestra suerte. Nacidos al amparo de la comodidad. Ahora, después de muchos años, entiendo mejor algunas cosas. Intento leer los diarios, estar atenta, desarrollar mi conciencia social. Además, un día me dijiste que no se puede estar todo el tiempo hablando de literatura, las personas también hablan de política, de fútbol, de petróleo. Entonces me propuse hacer un esfuerzo contra mi voluntad bebé, aprendí algunas cosas deFútbol para todos, sé que San Lorenzo se quedó en la A, y que Arsenal ganó el campeonato, Gimnasia quedó atrás en la B, pero se va a recuperar, porque es fuerte. Yo me hice de gimnasia, el año pasado, y cuando descendió, le hice un poema.
También, ahora sé que Moyano y Cristina no son más amigos. Y aprendí que durante el neoliberalismo el país quedó destrozado porque se lo dimos todo a extranjeros con dinero.
De petróleo todavía no leí.
 Espero que estés orgulloso de todo lo que sé. Pronto voy a armar un cuaderno en donde voy a clasificar pájaros, plantas, flores y también anotaré recetas, dulces y saladas. Puedo mostrártelo.

jueves, 21 de marzo de 2013







bueno






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Lunes, miércoles y viernes llevo a Carlitos a la pileta. Su profesora es esbelta, la maya entera azul y roja le queda un poco chica en la pelvis, pienso que es apropósito, para que cuando da instrucciones, los alumnos, desde abajo,  tengan ese paisaje. Se llama Evelyn. Me dijo que Carlitos es un buen nadador, que su especialidad es el crawl. Todos los días me quedo espiándolo, sin que se dé cuenta, atrás de los vidrios empañados del buffet del club. Evelyn se equivoca, la especialidad de Carlos es el submarino. Cuando le dan un recreo para hacer lo que ellos quieren, él toma aire y se sumerge y aparece del otro lado unos minutos después. La semana pasada hizo pileta y media por abajo del agua, tocando el suelo como una manta raya. El mozo del buffet miraba un partido en la televisión, en la mesa de al lado y le dije
-Es me hijo.
No me contestó. Estaban haciendo una jugada crucial y sé lo que es para los hombres la televisión. Mi marido la ve mientras cenamos. Nosotros charlamos, y a veces nos olvidamos de que está alienado y nos dirigimos a él, pero nada. Lo chupa la imagen. Y quince minutos después, cuando la conversación cambió, él responde lo que ya es viejo, en delay. El mozo es hombre. Mi marido es hombre. Carlitos, mi hijo, será un hombre algún día.
Pero mi hijo será un guerrero. Lo sé por la manera en que se sumerge y vuelve a salir, minutos después, en la otra orilla. Cuando termina la clase, sale bañado, con el contorno de los ojos marcado por las antiparras, y viene corriendo y me pide un alfajor. En el auto, me cuenta cómo nadó mientras devora el chocolate,  lo come todo por los bordes, después las tapas  y, al final, el relleno. Y a la noche, alrededor de la mesa, cuando su padre ve la tele, nos hacemos caras que dicen que los dos sabemos lo de la manta raya.

viernes, 26 de octubre de 2012


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La noche tiene olor a asado. Salgo al patio, inflo el pecho, me relamo. Miro para arriba y ahí está la luna, después de los cables. No creo en la luna.
Creo  en el edificio de enfrente: la noche oscura tapa todo y las ventanas luminosas aparecen flotando en fila, prolijitas. Ahí está el tío, acompañado de sombras.  Él sí que sabe de asados. En su casa hay posters de cortes vacunos y fotografías de caballos y toros, contemplarlos  es una maravilla.  En las otras ventanas se recortan familias, ancianos, y mascotas pequeñas.
No creo en las constelaciones. Me  identifico con los humanos,  me conmueve el detalle de todo lo cercano.  Dentro de algunos años, tendré hijos, gordos e irreverentes. Y cuando crezcan les voy a enseñar una cosa, una cosa muy grave que mi madre se olvidó. Voy a casarme con un plomero, un cazador o un electricista, para que mis hijos aprendan un arte manual. Una técnica cualquiera, da igual, pero que no les pase como a mí, que me faltó una educación y me costó bastante aprender a hacer un pancho. Y después de la cena y antes de dormirnos, voy a poner siempre música con cancioneros para que cantemos el plomero, yo y mis hijos.  Mi casa será siempre una fiesta. Un jardín con camas y mesas que apenas se vean entre las hojas y las flores. También tendremos animales, y si mis hijos quieren entrar pájaros, no voy a decirles no.







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lunes, 25 de junio de 2012

bobby


A través de las fisuras de la persiana lo veo a bobby. Está haciendo vino patero. La actividad física lo hace transpirar y se saca la remera. Nunca había visto el torso de bobby, tiene los pectorales grandes, separaditos, y un lunar en el medio que parece una tercera tetilla. Me pregunto si le dará algún poder.
Ahora toma un descanso. Desaparece y en su lugar quedan las uvas. Llega un hornero y prueba la mezcla, se entusiasma, hunde la cara como si hubiera encontrado el paraíso.
De este lado, lo único que vive es el ventilador, me refresca y me acaricia mientras hago lo que más me gusta: espiar a bobby.
Ahí vuelve y ahuyenta al pájaro, le grita en código animal y el hornero sale volando y va a parar a un álamo. Desde la casa de bobby ahora sale música, él baila abrazado a un escobillón un bolero romántico que me hace suspirar.
Siempre es lo mismo, espío a bobby todas las tardes y cuando desaparece hago listas mentales con mis deseos. Estos son algunos ejemplos:
-hacer vino patero
-ser el escobillón de bobby
-que haga mucho calor y al final se saque el shorcito
-aprender una técnica, dominar cualquier arte: cocina, plomería, electricidad.
Enamorar a bobby con mi lista de deseos. Decirle que es para mí como el señor miyagui, y que a mí también me sobra una tetilla.

lunes, 7 de mayo de 2012

presidente del mundo:







Pensar para adelante, ser tu dama,
tu guía espiritual, como cristina de Néstor,
me pone bien.
Acá, no queda nada del pasado.
Nada resiste.
Todo cedió ante esto intemporal, eterno.
También crecí.
Siento que dí la vuelta,
que volví a ser bebé.
Que el mundo es grande y raro, pero somos
los presidentes.
Yo, la primera dama.
Vos, otro bebé, que lo decora todo
con baba y caca.
Me maravilla.
Cuando aprenda a hablar en idioma bebé,
cuando vuelva a ser como chita
o cualquier cosa
de antes del lenguaje,
tengo mucho miedo de morir entonces.
En el punto más alto de la felicidad,
envuelta en llamas.

viernes, 30 de marzo de 2012







Teresa y yo somos novios
el 14 de agosto
nos fuimos al bosque peralta ramos
a besarnos.
Nos besamos contra los árboles
tirados en el musgo
cerca de los helechos
a caballo,
en la boca
fuerte como una sopapa
dulce,
y atrás me parecía escuchar
un tema de karina
una música de ángeles
como esos cuadros de la virgen rodeada de angelitos
que le vi a mi mamá en la biblioteca
que más que en dios, me hicieron pensar
en teresa
y en que en un momento
la apreté contra un algarrobo
y ella dijo ai porque se le clavó corteza en la espalda
y yo puse las manos para hacerle de almohadón
y en casa me vi que tenía sangre.
No sé si era mía, de teresa o del árbol
pero por las dudas levanté el teléfono
para llamarla y decirle
que se fijara
que a ver si tenía la espalda lastimada,
y cuando agarré el inalámbrico
teresa ya estaba ahí
antes de marcar.
La vida tiene esas cosas.
Me cantó un tema que había pedido en la radio
y que justo se lo estaban pasando,
ella me dijo que hablaba de nosotros
y colgó.
Ahora miraba el facebook y vi que teresa
tiene más de un novio,
que ya había besado mucho hombres
contra muchas superficies,
y que era bastante puta porque en todas las fotos salía
con las tetas al aire.
Las redes sociales no son autobiográficas
ella no es así
yo la conozco, está metiéndose en un personaje
porque cuando sea grande quiere ser actriz.
Miré tantas fotos de teresa y de todos sus amigos
que ahora me siento
muy sólo y cayendo
14 pisos abajo
como roni el suicida.




miércoles, 7 de marzo de 2012





Todo últimamente, me inspira.
Mientras leo en la cocina  cosas que se dijeron acerca de la poesía medieval, afuera, la naturaleza hace su gracia.
La tarde está negra, se desató un viento furioso, choca contra la parrilla, chifla y hace volar los restos del último asado.
Los obreros dejaron de gritar. Deben estar dispersándose, en bicicletas o transportes públicos, para volver a casa. Aunque sean pajeros, les deseo suerte, ojalá no mueran aplastados bajo un roble, ojalá no se ahoguen. El próximo mate, se los dedico a ustedes, héroes de la construcción.
Ahí voló algo, duro, pesado. Metálico. Ya estallan las primeras gotas, las más gruesas.
Me pregunto cómo reaccionarían con las tormentas los hombres del siglo doce.
Mientras pensaba en todo esto compuse en mi cabeza un poema minimalista, dice:
Amo tu caca nene
si eso no es amor, qué es.



viernes, 2 de marzo de 2012








Acá estoy,
poniéndome estos anteojos
3d
aferrada a la magia








miércoles, 22 de febrero de 2012

diario del tigre

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Volvimos al tigre. Otra vez descendimos de esa lancha al muelle que nos esperaba. “Por fin en casa”, dije, y a lelé le causó risa y repitió: “por fin en casa”. Me di cuenta después que no lo dije yo, sino una voz que vino del fondo, de antes del tiempo. La Isla la vi mucho más verde, las hortensias abiertas, desparramadas, la vegetación salvaje de mucho tiempo sin cortar. Entre nosotros y el paisaje, el vínculo selvático.
Éramos cinco porque el Capitán no quiso que esta vez fuéramos diez, porque no hundiéramos la casa. Cinco en posición de ataque, entregados al río.
El Río.
El sol de diciembre, medio apocalíptico.
El paisaje era interrumpido por los Jinetes del Delta. Llevaban riendas y, aéreos, surcaban el río con sus potros de agua.
 Los yates eran, después de los areneros, los que más oleaje hacían. Cuando pasaba alguno de los grandes, nos tirábamos desde el muelle y esperábamos las ondas. Y cuando se acercaba el yate, venía perseguido por diez o quince motitos de agua. Lelé dijo que eran como moscas, y fue verdad. Hacían un zumbido y dibujaban su vuelo alrededor del grande, para agarrar las mejores olas. Ahí pensé que me hubiera gustado tirar una frase como la de lelé o alguna otra.
Nacho aprendió a hacer asados como un dios de carne. Mientras comíamos, rochi dijo que mejor lo agarraba con la mano, y un poco sin darnos cuenta todos fuimos haciendo lo mismo, cada vez más metidos en el papel de animal. Me pareció, mientras nos vi masticando, que éramos lobos salvajes.
Todo lo primitivo lo combinamos con saltos ornamentales al río, en diversas posturas. Nico no sale del palito, nacho y yo, bomba, lelé va desde la escalera y rochi se tira agua con las manos. Cada uno con su estilo, tuvo contacto con el río.
Espiritualizados. Volvimos débiles pero espiritualizados.
Creo que la debilidad es por la entrega.
Esa Isla de fuego. No deberían ponerla a la venta.
Después, cuando volvimos al casco urbano, Tigre parecia Disney, había hasta una muestra de autos a velocidad.




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miércoles, 8 de febrero de 2012

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tengo el equipo de combate
y el corazón prendido
como un tigre de bengala.






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martes, 22 de noviembre de 2011

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Mi casa se llenó de inmigrantes de un día para el otro. Se metieron por el techo, en la cocina y en el baño. Muchachos robustos picando y paleando todo. Hablaban un idioma extraño y a veces, como un juego, combatían con las herramientas de trabajo. Rompieron todo, no quedó nada en pie.  A veces, sentada en los escombros, observaba sus comportamientos, y pensaba en lo de siempre: el trópico.
 Me reduje a mi habitación. Intenté seguir mi vida desde ahí, atrincherada. Cualquier resistencia fue imposible, y un día tuve que irme.
Desde entonces vivo de prestado en casas que no son mías. De algún modo mi vida sufrió lo que se dice un cambio. Entendí el exilio político, a los linyeras y a los desposeídos. Experimenté en carne propia el dolor de los animales fuera de hábitat. Los tigres del zoo, el asado en la heladera, los pájaros migrantes.  El turismo no me dejó ninguna enseñanza, me dejó pesadillas en donde mi cabeza hizo composiciones raras: anoche soñé con travestis poseídos.  Después de todo, pensé, un travesti es un turista.
Mi vida siguió, pero suspendida. Mientras tanto vos me decías cosas como que no tenías pasado, y que tu próximo libro se iba a llamar El último bife. No me importaba no tener casa,  te lo había dicho antes del desastre. Podía sostenerme de las cosas que decías, como eso de los delfines rosados que no sé si te creí. Además, si pensaba en el futuro, no veía más mi hogar. Veía un jardín y un estanque, tiempo libre, una ducha con buena caída, y nosotros al sol,  imitando el paso que hace santi cuando se le mete el pogo; veía la mejor nada del mundo, y deportes acuáticos, potros salvajes, Trigal sonando en el fondo, tres cuadras para adentro, la Playa.
Ahora me parece una evidencia: estoy hablando del Trópico y de la fe en la Ficción, nunca tuve más casa.








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jueves, 11 de agosto de 2011

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Tengo pensado tener un caballo. Sacarlo a pasear al sol. Ponerle tito.
Dentro de cinco días cumplo 25 años, no me parece mal, pero no quiero festejarlo. No sé si me convence que mi casa se llene de gente, que me quede siempre el peor chizito, y que la torta termine arañada pero sin comerse. Pero no tengo escapatoria, si estoy en mi casa indefectiblemente van a tocar el timbre, y voy a abrir y seguro que ninguno cae con regalo, porque, hay que decir la verdad, a los cumpleaños todos vamos por los sanguchitos, un poco menos por las masitas finas, y casi nadie por la torta, porque siempre termina arañada, pero sin comerse.
Si en cambio consigo el caballo antes podría irme a galopar por la autopista o hasta santa clara. Voy a pedirle a la virgen que descienda un caballo para mí. Un caballo morocho y manso. Ya puedo verme sobre él como un tiburón en la ola, marchando hacia el horizonte rojo, convencida.
Pero volviendo a la tierra, ahora pienso que lo mejor va a ser dejar a un lado mi próximo cumpleaños, mi próximo caballo y hacer algo con lo que queda del día. ¿Manualidades? ¿Escribir? ¿Ver tele? ¿Dar vueltas por Internet o por la casa? Salir a la calle.
Pelusa, el perro del vecino, está durmiendo en mi porche. Pelusa es una fiera horrible, y le tengo miedo. ¿Lo salto? Pero, ¿y si despierta cuando estoy en el aire y me arranca las piernas? También podría despertarlo y echarlo, pero no me animo, estoy temblando el cuerpo, parezco un flan.
Finalmente lo salto y Pelusa quieto, como una estatua de piedra. Me siento bien, con las manos en los bolsillos bajo por la calle en dirección al centro. Pasan los balnearios, pasan los deportistas, pasan los postes de luz, pasa cristina varias veces sostenida con engrudo, pasan las criaturas del presente, la época entera. Es un paisaje maravilloso, siento ganas de sumergir la cara en todo lo que pasa, para ser parte, meter la cara al fondo y aplaudir. En el bolsillo encuentro monedas, me compro pochoclos y sigo mi rumbo. Ahí está claudio, está mirando zapatillas en la vidriera de rossi rossi, pobre claudio, obsesionado con el calzado.
-Hola claudito, mirando zapas?
No se entera.
¿A dónde ir? A lo lejos suena un tema conocido, dice algo como ésta noche está para un ti-ri-to, para un fi-ni-to. Hace unos días mi madre la cantaba mientras lavaba lechuga, no sé si entendía cuál era el mensaje. Mi madre tiene las manos con venas enormes, se llama Clara pero le dicen Marta.

Lo importante ahora, lo que tengo que hacer, es encontrar compañía. Claudio estaba alienado. Mi madre debe estar cantando temas para no pensar que su hija tiene síndrome de down, es decir, yo. Hago listas mentales de libros que quiero leer. Pero lo importante ahora es apartarme de esta soledad. Entro en un bar, pido cerveza. Pasan los minutos, lentos lentos. Pasan las camareras, feísimas. Pasan los borrachos y los hombres divorciados con sus hijos, hoy les toca la porción paterna. Hace años que no me siento sola en un bar, antes, cuando era preadolescente solía sentarme a tomar jugos y a dibujar en un cuadernito cuando esperaba que mi papá me pasara a buscar. Papá me buscaba los martes, íbamos al mcdonalds de la costa, a veces después al sacoa o a los jueguitos del shoppin y después me dejaba en la casa de mi madre. Cuando papá murió yo todavía lo esperaba tomando juguitos, los martes, en el café frente a la escuela. Después de eso, nunca más fui sola a un bar, hasta hoy. No estoy triste. No me gusta la gente triste. Pero estoy sola. Y a veces creo que voy a estar sola el resto de mi vida. No estoy buscando pareja. Cuando era chica pegaba mucho, a todos mis compañeros. Era realmente hermoso verlos llorar como animalitos, yo les decía que eran débiles de espíritu y corría en círculos contenta de ser poderosa, me besaba los puños que eran mi arma de fuego. En la escuela era así, asesina. Pero llegaba a casa y limpiaba los platos, le mostraba mis muy bien diez a mi mamá, y cuando las madres de mis compañeros muertos llamaban para reclamar, mi mamá no se creía esos cuentos, porque en casa era otra, divina. Yo creo que por todo esto estoy sola. Y además que después, cuando crecí, dejé de ser dos, me unifiqué y fui siempre buena, pero idiota. Ahora tengo que revertir toda esta imagen negativa del pasado. Pasa la camarera y le digo qué preciosa que sos, aunque es horrible. Me sirven un jugo vencido y digo qué extraordinario sabor. Me siento sola y aburrida pero sonrío. Pienso en el último libro que leí, la moraleja que inferí fue que el protagonista no se mataba porque su mujer suicidada tenía entre las manos un papelito que decía: “no lo hagas”, pienso que no se mató por eso, porque todo suicida está buscando alguien que le diga quedáte. Igual que todos queremos que alguien nos ame, que alguien nos necesite, para darle sentido a nuestra vida. Estoy dándome un sermón, qué onda. En fin, la cosa está clara: estoy buscando pareja.
Tomo el fondo del vaso de cerveza, relamo lo bordes, pago y me voy. Otra vez afuera. Por lo menos acá se mueven las cosas y pasa el tiempo. ¿Qué hacer? Me desafío: si vuelvo a la vidriera de rossi rossi y claudio sigue absorto  o masturbándose ante las Nike que nunca pudo comprarse, algo grande va a pasar en mi vida, algo que estoy esperando.
Camino nerviosa, tanteo las baldosas, miro de reojo a los transeúntes, creo que transpiro. Imagino un siglo de oro, un jardín universal con hongos gigantes, flores silvestres de colores desconocidos, lianas firmes donde mecerse y árboles milenarios, todo, nosotros monos. Pero en seguida vuelvo a tener miedo. Avancé una dos, tres cuadras. Paso por blockbuster derruido, ya nadie alquila películas, pienso. Paso por musimundo, ahora es una librería, ya nadie compra discos. En unos años la librería va a ser una casa de ropa, pienso, ya nadie va a comprar libros. No me quejo, pero tengo una sensación de apocalipsis que no sé cómo manejar. Allá está rossi rossi, estiro el cuello, tal vez corro, cruzo san luis frenética, me derriba un taxi, me levanta por el aire, estoy volando, pienso, a lo lejos alcanzo a ver a claudio intacto tocándose frente a las Nike con cámara de aire, creo que llora.

sábado, 2 de julio de 2011

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Hoy  me bañé y me puse linda para verte, me até el pelo para atrás cuando todavía estaba mojado y salí para tu casa con la bici. Por seis toda la vereda de la derecha llena de naranjos, y el sol perfecto de las siete de la tarde y todos los ruidos que hace una ciudad. Bicicletié todo por seis en contramano nada más que para ver las naranjas luminosas y en 42 doblé a la izquierda y te vi esperándome con tu bicicleta que es dorada en la puerta de la que iba a ser tu casa. Nos dimos un beso, un abrazo, otro beso.
-Trajiste envase?
-Obvio y papafritas parmesano de paquete
Ahí me solté el pelo para que saliera todo el olor a shampú y te re gustó, me dijiste potra y me acariciaste el pelo húmedo con una mano y con la otra no.
Caminamos unos metros, compramos una birra, y después entramos a la casa. Recién te estabas por mudar y me la querías mostrar para ver qué opinaba. Tenía un patiecito con claraboya al principio, después tu próxima casa, y al fondo otro patiecito con baldosas naranjas y un árbol rojo. Te dije que era lo más, que te mudaras ya, y nos tiramos en el piso a dibujar el plano y la disposición de los objetos. Tomábamos cerveza, comíamos papitas y nos peleábamos por diseñar la casa. Después nos quedamos dormidos en el piso y soñé que algo se rompía, un pampero rabioso barría con nosotros, mi cara se desdibujaba de tu cara y te sangraban las manos. Yo había quedado atrás de la puerta, por 42, intentaba treparme para volver a entrar, pensaba en que nunca más iba a ver el árbol rojo de tu patio, que era mi devoción. Me desperté llorando, tenía todo el pelo enroscado en la cara y casi no podía respirar. No entendía nada, después te vi bajando del árbol rojo, qué onda?
-Mirá, dijiste, compré otra birra.
La bebimos, prendí un pucho, y pensé: quiero pasar toda mi vida con vos, tener mil hijos con vos, más que los que tiene la gente de la villa, quiero que nos casemos y ponerme un vestido negro de raso de puta y que viajemos al caribe a emborracharnos en la arena, que nademos con los peces salvajes y bailemos lambada entre los negros, quiero gastarme toda la plata en eso, todo con vos. Y después volveríamos y llevaríamos una vida normal, en una casa con jardín y nunca nos aburriríamos, nunca. Para que no pase eso yo me ataría siempre el pelo después de bañarme y después de repente me lo suelto y zas. Seríamos siempre una furia, siempre una novedad. Escucharíamos música a todo loquedad y nunca nos pondríamos viejos de espíritu. Nos reiríamos para toda la vida, nos reiríamos hasta cuando el otro se muera. Y todo lo que implica ser joven para siempre.



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miércoles, 1 de junio de 2011

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Estoy sentada frente a la mesa llena de chizitos. Ya me comí un montón. Los invitados que llegaron antes no dejaron ni un sánguche y yo me tuve que quedar comiendo chizitos, porque no me quedó otra. Me puse el vestido que me tejió la abuela. Azul y rojo. Estoy sentada masticando estos tubos amarillos y me aburro. Los demás están bailando, chapando, fumando. Yo me aburro, soy re emo, nadie se me acerca y me dice: Hola pauli, qué lindo vestido, qué lindo que masticás chizito, estás radiante. Todos la pasan bomba. Yo agarro y me pongo a fabricar hombrecitos con cuerpo de chizitos y brazos y piernas de palito salado. Hago cuatro o cinco y juego con ellos, son mis amigos, le digo a uno: con vos el mundo es una cosa hermosa. Y el chizito me sonríe, misterioso. No necesito vínculos ni afectos, mis hombrecitos de sal me dan todo lo que necesito, son mi amigos, leales y hermosos. Podría levantarme y chapar, o ir a  pegarle a la gorda Leticia que no la puedo ver, o abrir la puerta y directamente irme pero antes taclear al del cumpleaños, pero no, van a pensar que soy una resentida.
Entonces me escondo abajo de la mesa y me encuentro con que ya había otro emo metido ahí, la puta madre, emo, ¿qué estás haciendo acá? El tipo me mira y se larga a llorar, le acaricio la cabeza con dulzura y digo, no pasa nada...entramos los dos. Me hago un lugarcito y el emo no para de mirarme, me mira el vestido, azul y rojo, me mira el escote, el pelo, las piernas. En qué estás pensando, emo? El emo empieza a generar baba y se le cae, no puede sostenerla, decido dejar de verlo y contemplar el paisaje, y a lo lejos descubro algo que brilla, salgo corriendo  a buscarlo y es un peso. Lo recojo, lo acaricio y pienso, hace unos años con un peso hubiera sido millonaria, ahora no me alcanza ni para tomarme el colectivo de vuelta a casa, me faltan diez centavos, qué hacer. Abro la puerta y me voy.
 De pronto todo se quiebra. Un viento frío me trompea la cara, atrás quedaron la juventud y el baile, la musiquita histérica, las posibilidades. Pienso en la opción de haberme quedado adentro, sentada comiendo chizitos, moldeándolos,  en el emo aterrado bajo la mesa, en Leticia moviendo el culo de acá para allá, intentando ser sexy, en el calzón chino que me hubiera gustado hacerle, en la madre de fabri, el cumpleañero. Acá no queda nada. De repente el mundo pasó a ser otra cosa, oscura y fría. Camino hasta mi casa, abro la puerta y ahí, sentados en ronda, desnudos y fieles, están mis chizitos esperando a que vuelva. 


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jueves, 19 de mayo de 2011

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cuántos héroes del yo que veo últimamente,
construyen catedrales con su ego.














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viernes, 13 de mayo de 2011

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Llegamos tarde a la fiesta. En la casa de toto ya estaba todo estropeado. Los floreros en el techo, el pan en el inodoro, los discos a la parrilla, y toto salándolos. Con ana le dijimos feliz cumpleaños y le dimos una torta casera de frutillas. La habíamos hecho esa misma tarde mientras escuchábamos discos. Ana había traído a casa “un discaso ey, te rompe la cabeza” y había sido verdad. Tardamos mucho en cocinar porque nos perdíamos en la música y nos íbamos del mundo. También bailamos y ana dijo que había compuesto un tema para toto, que tal vez lo cantaba en la fiesta.
Toto estaba como loco, apenas le dimos la torta, metió la mano como una cuchara, arrancó un pedazo cargado de frutillas y se lo comió mirándonos. “Está de diez” decía, “gracias chicas, me encanta celebrar”, y yo le veía las frutillas triturándose en su boca, empujó un poquito con el dedo de lo que todavía le había quedado afuera y se fue corriendo a salar los discos, que se le arrebataban. Armamos fernet e hicimos varios fondos blancos de vino para sincronizarnos con los otros. Cuando nos pusimos bien, Ana sacó la guitarra y le cantó su canción a toto.  Fue hermoso.
Cuando se terminó hubo un silencio comprometedor y alguien dijo: fiesta, y se armó otra vez el baile y las cosas volaban por el aire, y toto fuera de sí destruyendo la casa de sus padres. Cuando ya no quedó nada más para romper salimos de la casa. El contacto con la avenida fue como una piña grave, veníamos de un ritual íntimo y afuera las cosas eran las de siempre, los edificios mucho más altos que nosotros, parecían gigantes, las luces de los autos  prefigurando una noche igual al resto. “No pienses nada”, me dijo ana, “es evidente que la fiesta está acá (y me tocó el corazón). Si acá afuera mirá lo que hizo la noche, horrible, hay que aprender artes marciales nacionales, y escuchar la música interior.”Ana siempre fue hippie pero a mi nunca me importó. Nos conocimos en una clase de lingüística y ella me dijo si me parecía bien que intentáramos sobrellevar esa pija juntas, para matizar el pijazo, dijo. Y a mí me pareció bien, y desde entonces fuimos amigas, aunque ella después me habló muchas veces de cosas astrológicas y de luz interior, a mí nunca me importó.
Caminamos hasta una casa donde había otra fiesta. Hacía frío, pero me sentía protegida en medio de los borrachos, éramos como doce, pero parecíamos un ejército inmenso atravesando la ciudad. Me sentía en familia. Adelante iban los bolcheviques. Atrás de ellos los rockeros. Los intelectuales un pasito para el costado, y más allá unas cuatro o cinco especies sueltas, inclasificables. Antes de llegar anuncié que me iba yendo.
En el trayecto a casa me crucé dos paralíticos y  los perros me miraban como reconociéndome. Creo que algunos eran lobos, pero no quise pensarlo. En cambio pensé en imágenes las cosas que yo quería y con algunas hice fuerza para no diseñarlas en mi cerebro. No conozco otra forma de pensar. Me imaginaba a la pandilla que había abandonado inmersa en la pista, apareciendo y desapareciendo al ritmo de las luces de colores. Sonreían, estaban bien. Les deseé suerte y seguí firme caminando la avenida. La siguiente imagen fue en buenos aires, era un recuerdo, yo iba en el 132 para flores y alguien me puso unos auriculares con manal, fue la primera vez que escuché avenida Rivadavia, y no la entendí. Varios años después, en otra ciudad, alguien me regaló un disco original de manal, y fue increíble. Es elemental, pero profundo: somos esclavos de la circunstancia.
 Quizás debería estar en la fiesta. Mi madre repetía siempre, el hombre es un ser gregario por naturaleza. Debería entregarme a la naturaleza, trepar enredaderas gigantes, coger con grandes flores silvestres, yo qué sé. En ese momento me llega un mensaje de ana: “te regalo mi bici, tirá el ovni a la mierda”. Me pregunto qué estará queriendo decirme...
 En mi casa las cosas no están como las dejé, mi colchón está en el livin y alguien estuvo leyendo mi libro sobre él. La última imagen es borrosa: están los chicos bailando sobre mí, toto escupe frutillas, ana quiere hacerme bailar, y yo quiero levantarme del colchón pero no puedo, quiero bailar con ellos las canciones que no se acaban  pero no puedo mover las piernas. Alcanzo a ver dos gordos en pañales practicando sumo sobre mi cerebro, miro otra vez alrededor pero los chicos ya no están. Estoy dormida y soñando que bailo doce horas seguidas y saco chispa, y me gusta.




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miércoles, 4 de mayo de 2011

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en el fondo un down disimulado, ese es mi verdadero nombre
esa es mi casa y es mi origen
o una psicópata encubierta.
Soy un anacronismo, un dinosaurio, un marciano que acaba de llegar al mundo y no entiende que la especie esté arruinada, corrompida, hecha pedazos,
soy un pedazo de esa especie,
feroz y estúpido.
Tengo adentro una bala un tigre un emo una vampira un mar revuelto y voces
voces zarpadas de anarquistas o yo qué sé
me tiran tiros
y ahora tengo el cerebro como una carnicería
una vidriera exponiendo a los muertos
una galería de zombies con las cabezas rotas y la cara quemada
mis padres, mis hermanos, mis amigos
están todos muertos
y se me aparecen con sangre en el gesto, quieren resucitar
pegan la frente al vidrio, dicen mi nombre, me están llamando
qué les hice, me digo
estoy perdiendo contacto con la realidad
parezco un yanqui rosa drogado con droga cara.
Definitivamente, alguien está haciendo giladas en mi nombre.
Quiero decir, hay un idiota implícito babeándome el parquet
y estoy metida en un limbo tarado
curtiendo una poética alex  ubago
que no me cierra.


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domingo, 24 de abril de 2011

I

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El lunes me caí en la escalera de la facultad, iba re tuneada, potra al mango y se me metió un pie abajo del otro y pa, se me corrieron las medias cancan, se me levantó la pollera y se me vio la lencería. Fue horrible, nadie me ayudó. Ya fue, dije, soy cool, estoy perdonada. Cuando entré a la clase hablaban de ilustración y qué se yo, un asco. Le dije a la profesora, profesora me parece que la vida pasa por otro lado, por ejemplo, la birra, por ejemplo el solcito, por ejemplo la droga. Y causé conmoción. Me aplaudieron, me dijeron vanguardia, me dijeron artista. Qué belleza, pensaba yo, soy excéntrica, soy moderna. La clase se volvió una revolución. Los compañeros ataron a la profesora al pizarrón y me levantaron en andas y me aplaudieron frenéticos. Yo les prometí que los iba a agregar al facebook para que vieran mi vida loca, mis aventuras, mis amigos locos, mi droga. Que les iba a firmar el muro, que les iba a poner me gusta, que los iba agregar al twitter, todo. Así pasó. Esa es la historia de mi reconocimiento, de mi fama. De ahí en adelante me transformé en la encarnación del arte contemporáneo. Me conocen por artista, por copada, por amiga del sol, la droga y la buena onda universal. Ahora un montón de chicos y chicas quieren pertenecer a mi círculo de amigos, yo me doy cuenta, porque somos la vanguardia, el nuevo lenguaje, la juventud. Porque somos borders, y nos re cabe el mundo, y el amor, sobre todo el amor. Yo quiero decirle al mundo: mundo, qué intenso todo, gracias por ser como sos. 

II

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El lunes me crucé con la vanguardia de la poesía y los artistas contemporáneos. Eran un grupo como de cinco o seis.  No me aguanté y le pegué un chirlo en la cara al que tenía más cerca, y salí corriendo. Cuando escapaba pensé: la moda es un imperio, y me escondí en un ciber de los jóvenes modernos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

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A esta hora
todo tiene el color de lo que va a pasar
todo parece un anuncio un poco gris
un poco enfermo.


Pero yo tengo unas témperas, realmente buenas.
Témperas de birra, por ejemplo.
También proyectos pelotudos pero necesarios, como todos los proyectos.
Pinto todo, tomo birra, junto pedazos y aprieto todo con fuerza para que no se desarme nada, para que todo quede intacto.


Pero hace días que en la radio dicen siempre lo mismo:

un verano minado de cuerpos quemados
un verano desierto
una ciudad turística para gente banana
un enero ruidoso en los cuatro puntos cardinales
un quinto punto que es el espacio donde cantan los muertos
y uno más que corresponde a la canción en repeat que suena en tu cabeza desde que te fuiste a pasar el verano a la costa.


Apagás el tele y te acordás que por alguna razón todo lo que sepultaste sabe cantar.
Y casi todo lo enterraste en ciudades turísticas, en tu casa materna, en el aire de la costa que tiene el olor a lo que no querés ver vivo.
Intentás dormirte pero el anuncio de lo que va a pasar te dejó idiota, como una imagen, ves a enero y a febrero boxeándote el abdomen , comiéndote la carne y, fuera de foco, una cara que extrañás.


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martes, 30 de noviembre de 2010

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La semana pasada conocí un chico por la calle. Me interceptó porque le gusté desde el principio y me dijo che, vamos a tomar un jugo. Yo estaba aburrida de no tener aventuras y le dije, vamos, dale. Me contó que era taxista, baterista en una banda de jazz fusión, médico, poeta, marinero y filósofo. Era re banana y tenía un jopo medio flogger que me incitaba al crimen. Cuando terminamos el juguito me dijo que nos viéramos la semana que viene, para ponernos de novios, y me pareció bien. Mañana supuestamente es la fecha crucial. Pero le escribí una carta para que lea antes de darme el primer piquito. Dice así:

Querido Luis:

Hola. Quiero contarte, para que lo sepas, que soy emo, cumbiera, reguetonera, careta, villera, tanguera y sensible. Cuando voy a una reunión casi nunca hablo, porque tengo miedo de reírme y que se me salga la birra por la nariz, de atragantarme con la pizza y escupirla toda y empezar a toser y no poder parar. Tengo miedo de que me pregunten algo así de repente y me asuste tanto que quiera salir volando para arriba, con mi capa invisible.

Cuando voy caminando me tropiezo con todo. Cuando fumo a veces me agarra hipo. Cuando tomo de más me digo soy un tigre, y efectivamente lo soy. En mis tiempos de ocio practico boxeo o diseño artículos de guerra y bombas caseras. También quiero contarte que en mi cabeza tengo una banda de rock que toca siempre el mismo acorde y que mi animal preferido es el velociraptor. ¿A vos también te pasa?

Bueno, eso por un lado. Por otro lado es importante que sepas que no sé qué es el peronismo, ni el radicalismo, ni un pito de historia nacional ni internacional. En la vida no hice muchos amigos. Ni nada que realmente valiera la pena. No tengo remera estampada con bandas de rock. Ni ideologías. No tengo tele. Ni libros preferidos. Ah tampoco nunca vi 2001 0disea en el espacio, ni indiana jones, ni star wars, ni el padrino. Pero no me da culpa, sabés. Porque lo que más me gusta en esta vida es dormir todo lo que más pueda, hasta que me duelan los párpados, y despertarme y que falte poquito para dormir otra vez. También soy fana de la velocidad y de la birra. Mi sueño es ser millonaria pero buena persona y tener un cadillac que me lleve a donde quiera. Ah Luis, olvidé agregar que los hippies me dan asco, igual que la nueva poesía argentina y el tomate caliente. Nada...quise trazarte un panorama previo a la consumación del pico, por si te habías pensado que era de otra manera, espero no olvidarme de nada. Te mando un besito, y ojalá me quieras.





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miércoles, 24 de noviembre de 2010

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Lo que pasa es que llegaste justo cuando se rompía todo y terminaste de romper lo que quedaba. Rompiste los muebles, el techo, las paredes, los adornos. Ya sé que lo hiciste sin querer porque ocupás un perímetro gigante y es imposible que no seas torpe. Pero ahora no tengo más casa, y estoy viviendo en la tuya desde no sé qué momento. Está bien así, pero yo quiero tener mi casa por si un día te chiflás o me aburro y me tengo que mudar.
La arquitectura es el mejor invento me parece. Es importante porque uno necesita meterse en algo cuando hay tormenta y en este planeta hay tormenta todo el tiempo, por eso es importante y porque el confort es algo que mamamos desde siempre y es el pilar en que se alza el universo. Así que, estoy bien, perfectamente bien viviendo en tu ranchito. Tenés unas plantas divinas, una enredadera que es un misterio para mí y yo meto ahí las manos y a veces no las puedo sacar porque crece a la velocidad del rayo y me enreda a mí también. Otra cosa muy linda es la bodega clandestina del subsuelo y el depósito de pirotecnia, son los dos cuartos más divertidos de tu domicilio. Yo riego todas las plantas y musicalizo el ambiente, es lo mejor que sé hacer.
Está todo muy bien. Pero sin mi casa me siento a la deriva.
Aunque, pensándolo bien, no quiero una casa, me quedo en la tuya.
No voy a forzar una poética con materiales que no encuentro. Creo que tu casa y yo así acá como hoy; y también vos y tu enredadera, somos la poesía. Todo lo que pueda decir acerca de eso me parece que está de más, que es una poesía muerta, y que hay otra que está viva y palpita siempre afuera del abecedario, y es ahí donde se gesta el quilombo, y es ahí donde la literatura sobra. Mejor me quedo en tu casa, paso música, riego plantitas, y escribir ya fue, es un deporte anacrónico.



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jueves, 4 de noviembre de 2010

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Sos un animal re valiente. Te morís de miedo pero no te importa nada. No vas toreando, pero es mejor, vas pastando como las vacas, mansito, pero valiente. La otra vez, me acuerdo, te encontré chupando las paredes de la casa y gritando mi nombre, y cuando me viste que llegué y que traía pancitos te me subiste a upa y me chupaste toda la cara entera haciendo ruiditos de mono asustado. Yo te alimenté con las pancitos y después tomamos una cosa que nos puso re borrachos y salimos a bailar al patio con la luz de la luna que hacía juego con tu cara. Te vi así con la luna chorreándote y pensé, sos un animal re valiente, seguro tenés droga en los bolsillos, seguro tenés bombas, seguro tenés pueblos. Si no me creés, fijáte, lo que pasa es que vos no te das cuenta. Mi mamá siempre me dijo: la simpleza es un arma de doble filo. Y yo siempre estuve de acuerdo. Ahora te veo y me doy cuenta que de un lado estás lisito, pastando, valiente, y del otro cortás como los cuchillos cuando cortan sin querer. 



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