lunes, 25 de junio de 2012

bobby


A través de las fisuras de la persiana lo veo a bobby. Está haciendo vino patero. La actividad física lo hace transpirar y se saca la remera. Nunca había visto el torso de bobby, tiene los pectorales grandes, separaditos, y un lunar en el medio que parece una tercera tetilla. Me pregunto si le dará algún poder.
Ahora toma un descanso. Desaparece y en su lugar quedan las uvas. Llega un hornero y prueba la mezcla, se entusiasma, hunde la cara como si hubiera encontrado el paraíso.
De este lado, lo único que vive es el ventilador, me refresca y me acaricia mientras hago lo que más me gusta: espiar a bobby.
Ahí vuelve y ahuyenta al pájaro, le grita en código animal y el hornero sale volando y va a parar a un álamo. Desde la casa de bobby ahora sale música, él baila abrazado a un escobillón un bolero romántico que me hace suspirar.
Siempre es lo mismo, espío a bobby todas las tardes y cuando desaparece hago listas mentales con mis deseos. Estos son algunos ejemplos:
-hacer vino patero
-ser el escobillón de bobby
-que haga mucho calor y al final se saque el shorcito
-aprender una técnica, dominar cualquier arte: cocina, plomería, electricidad.
Enamorar a bobby con mi lista de deseos. Decirle que es para mí como el señor miyagui, y que a mí también me sobra una tetilla.

2 comentarios:

  1. genial !!!! es lo más copado que leí últimamente.
    Muy tierno creativo cómico
    la espía de enfrente es super real !! yo me identifico.
    creo que bobby sabe que lo miran.

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