viernes, 16 de agosto de 2013










El día arranca negro: las noticias
íntimas y públicas
son adversas.
El inicio del noticiero tira imágenes confusas,
pregunto si todo eso acaba de pasar  o es
simplemente,  una presentación efectista.
Releyendo la novela luminosa, encontré subrayado
algo que decía:
 la vida siempre es peligrosa.
 Lo encuentro verdadero.
Pero lo escandaloso para mí es que el mundo
no se detenga. 
También lo bueno ocurre
en medio del desastre:
del patio del vecino sube un intenso aroma a parrilla
se escucha un gol muy lejos y después
los festejos de los desheredados de la primera división
que pasan de nivel.
Un bebé llorando
 la mesa puesta
 el hombre que hace un mes duerme en la esquina
la enamorada del muro que plantamos
 firme
marcando dirección hacia el cableado.
 Para escucharme en este torbellino, tengo que hacer
un acto de presencia permanente
dejar mi huella ser
 buena en eso.
 Estoy haciendo de mi una trinchera
 un refugio,
en donde casi nada
pueda matarme.



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